La inseminación artificial es uno de los tratamientos más antiguos y sencillos de fertilidad. Se utiliza en casos de un trastorno leve de la movilidad o número de los espermatozoides, en circunstancias donde la causa de infertilidad sea un factor cervical, en casos de problemas de ovulación y cuando la esterilidad es de origen desconocida. Es importante escoger bien a la paciente que se somete a este tipo de tratamiento ya que encima de los 38 años, la tasa de embarazo baja considerablemente.
Se puede hacer con semen de la pareja o en si fuese necesario con semen de donante. Tiene una tasa de éxito de alrededor del 10-15% en el primer ciclo. Al hacer más ciclos, sube la tasa de embarazo. En el grupo de mujeres debajo de 38 años, con 4 ciclos se llega a una tasa de 25-30%.
Consta de 3 fases:
1. Primero, se lleva a cabo una inducción de la ovulación administrando
medicación que ayuda a los ovarios a madurar varios ovocitos. Cuando hay uno o dos folículos que miden más de 17 mm se administra una
inyección de hCG y 36 horas más tarde se hace la inseminación.
2. El día de la inseminación el hombre trae una muestra de semen unas horas antes de la inseminación. La muestra de semen se prepara en el laboratorio (llamada capacitación del semen). Mediante este proceso se mejora la muestra. Si la inseminación es con semen de donante se capacitará el semen de donante antes de la inseminación.
3. En un tercer tiempo, se procede a hacer la inseminación artificial propiamente dicha. Se coloca a la paciente en posición ginecológica, se introduce un espéculo en la vagina y el médico con un catéter, atraviesa el canal e inyecta la muestra de semen dentro del útero.
Riesgos
Uno de los riesgos de la inseminación artificial se produce cuando la paciente es muy sensible a los fármacos que utilizamos para la estimulación o se equivoca de dosis: puede haber una hiperestimulación. En este caso no se administra la hCG, no se sigue adelante con la inseminación y se cancela el ciclo aconsejando a la paciente que use métodos de protección si tiene relaciones sexuales. Cuando no se administra la hCG reducimos casi en su totalidad los riesgos que conllevan la hiperestimulación.
Otro de los riesgos es el embarazo múltiple. Si en el control ecográfico después de administrar la hCG pero antes de la inseminación, se observa que hay demasiados folículos desarrollados, cancelamos la inseminación y aconsejamos a la paciente que use métodos de protección si mantiene relaciones para prevenir un embarazo múltiple.